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Misioneras de María
XAVERIANAS

Un "infiltrado" entre los jóvenes

«Quisiera ser un infiltrado entre los jóvenes, entrar silenciosamente como un virus y contagiarlos de una enfermedad incurable: el Amor.»

Quien pronunció estas palabras no fue un influencer ni una celebridad, sino un joven sencillo, de esos que no hacen ruido, pero que precisamente por eso dejan una huella profunda. Se trata de Matteo Farina, un muchacho de Brindisi que falleció a los 19 años a causa de un tumor cerebral y que hoy es venerable.

Matteo había comprendido una verdad fundamental: la fe no es una carga, sino una fuerza; no es una obligación, sino un fuego; no es un conjunto de reglas, sino un encuentro capaz de transformar la vida. Y, sobre todo, había descubierto que la fe es un Amor tan grande que no puede guardarse solo para uno mismo.

Con un rostro sereno y una sonrisa sincera, vivía su fe como un regalo demasiado valioso para permanecer encerrado en el corazón. No buscaba convencer a nadie ni dar sermones. Lo que deseaba era contagiar, en el sentido más hermoso de la palabra. Para él, Jesús era una presencia viva y real, capaz de orientar la vida en los momentos de confusión y de dar fortaleza cuando todo parecía derrumbarse. Y cuando alguien ha encontrado aquello que le da sentido y lo salva, es imposible no querer compartirlo.

Su mayor testimonio no estaba en sus palabras, sino en la forma en que vivía cada día: con una alegría que no dependía de las circunstancias, con una fe que no era solo devoción, sino auténtica libertad; con una capacidad de escuchar que hacía sentir valiosa a cada persona, y con un deseo constante de hacer el bien. Ese era el "virus" que quería transmitir: una relación con Dios que nos hace más humanos, que abre los ojos, nos despierta de la indiferencia y enciende el corazón para vivir plenamente.

¿Por qué los jóvenes necesitan testigos como Matteo? Porque muchos de ellos viven hoy bajo el peso de las exigencias, las expectativas, la ansiedad y las comparaciones constantes. En medio de esa realidad, encontrarse con alguien que les diga: «Tú vales. Eres amado por Alguien que no te exige perfección, sino autenticidad», puede convertirse en una verdadera revolución.

Matteo comprendió que los jóvenes no buscan maestros que les den lecciones, sino personas que vivan aquello en lo que creen. No buscan moralismos, sino corazones encendidos. No necesitan juicios, sino abrazos que abran caminos. Él mismo decía: «Nunca estamos solos… y nunca lo estaremos.»

Quizá esa sea también la misión de todo cristiano en nuestro tiempo: no hacer proselitismo, sino irradiar la alegría del Evangelio; no imponer, sino proponer; no solo hablar de Jesús, sino hacerlo visible con la propia vida.

Entonces, el sueño de Matteo puede convertirse también en el nuestro: ser esos "virus buenos" capaces de sembrar, en medio de tanto miedo, desilusión e incertidumbre, esperanza, luz, valentía y fe.

¡Gracias, Matteo!

Para conocer más sobre su vida:

https://www.vaticannews.va/it/chiesa/news/2021-11/solennita-tutti-santi-matteo-farina-postulatrice-santita.html

Antonella Del Grosso mmx

Ha svolto parte della sua missione in Tailandia, per quindici anni, dove è stata Delegata per 6 anni. Ha condotto il suo apostolato nella pastorale sociale delle baraccopoli nella periferia di Bangkok, e ha accompagnato piccoli gruppi di cristiani della regione montuosa del nord. Si è dedicata anche alla decorazione di alcune cappelle, cercando di annunciare la Parola attraverso l'arte e l'immagine. Ha conseguito il diploma Adi Istituto d'Arte e Accademia di Belle Arti. Attualmente è la delegata generale per le nostre comunità in Italia